Postureo inverso

2017-10-10-PHOTO-00000127

Hay códigos de estilo no escritos para casi todo. Hay uno cuyo contenido y observación de las medidas para controlar su buen o mal cumplimiento puede prometer mucho entretenimiento: el código del buen usuario de Facebook, que digo Facebook por ser la plaza virtual por la que yo suelo andar. Entiéndase por buen usuario aquel que quiere distinguirse de otros por su superioridad intelectual, refinamiento estético para el arte y distinguida sabiduría moral. El ingrediente indispensable para que ligue toda la salsa es un uso no interrumpido y virtuoso de la opinionística (no existe esta palabra, ay). Para evitar complicaciones didácticas, abandono la fórmula culinaria y vuelvo a la de “código de”. A saber:

Debe presumir regularmente de no escuchar música popular o leer bestsellers. Si no dispone de mucho tiempo, debe optar por nombrar a  Homero antes que leerlo. Si lo ha leído, debe optar por el parafraseo antes que por un pensamiento propio, inédito, que pueda surgir de una modesta lucidez regalada por la lectura.

En ninguna publicación debe olvidar la idea de que Facebook es una tribuna que la modernidad ha dispuesto para que exponga, desde lo alto,  sus brillantes y exclusivas teorías  sobre el comportamiento humano, la política, la economía, el arte, y no un simple terrenito virtual donde está mezclado (el usuario) con todos los demás, igual que ocurre en un bar o en un parque.

Conviene que recuerde siempre que Facebook le brinda la opción de ser diputado, periodista, filósofo, psicólogo, de reconocida autoridad, para guiar al resto de usuarios por la senda del adecuado respeto a esta autoridad. Úsela.

Cuidará diligentemente su gramática, evitando abandonar el estilo vertical, de sabio a discípulo en favor del horizontal, de colega a colega. Se recomiendan frases del tipo “los que me conocen”, dignas de alguien que sabe que importa a mucha gente.

Estará seguro de la bajura intelectual de quien comparte en la red fotos u ocurrencias  de modo informal y espontáneo, lo que se conoce en otras plazas como “chorradas”, sin preocuparse demasiado por el efecto en su imagen pública.

Desconfiará de quien use con frecuencia el humor  en sus publicaciones, a quien considerará superficial y hasta un poco corto, pues solo a alguien así podría olvidársele lo serio que es todo esto.

Y por último,  reforzará ante sí mismo y ante otros su condición de habitante distinguido del mundo, diciendo de todo el que comparte  fotos de comida, playa, y resto de actos cotidianos que usted también comparte en sus chat privados pero nunca en su Tribuna, que en Facebook solo hacen Postureo. Intente decirlo con evidente desprecio, o corre el riesgo de no dejar clara su superioridad frente a toda esa gente que parece no tener profundidad ante nada, ya que de tenerla, se preocuparía de exponerla en forma de criterio autorizado en la red social.

(Nota de la autora sobre la última regla del código): Si alguien o usted mismo se (le) plantea si, suponiendo que Postureo sea intentar aparentar lo que no se es mediante la creación de una imagen admirable, no estará más cerca de esto usted, tan preocupado por un desliz que amenace su cuidado perfil, que quien comparta lo que hace cuando le apetezca de forma natural, si sería posible que este usuario lea igual o más que usted, oiga buena (y mala) música y tenga opiniones profundas pero no le preocupe que el mundo sepa que las tiene. Si se encuentra ante esto, la respuesta no está en el código, razónela usted mismo.